El silencio que acompaña a los libros es cobijo y es resguardo, la lectura, una forma de construirte un hogar seguro. Aunque atravieses un huracán.
La distancia por otros impuesta, el hielo o el mutismo o sus formas variopintas de castigo, la desaprobación incluso, se disipan durante la travesía lectora.
Y es que, al final del día, leer es un rito de soledades en el que jamás te sientes abandonada.
Maravilloso y real. Hay que volver a los libros ♥️
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