No te avinagres

No te fermentes azúcar de mis días, no podría despertar o seguir o reír sin tu compañía. No transformes lo que hemos sido. No a estas alturas cuando ya cruzamos la frontera que divide la mitad de nuestro tiempo. Ese río turbulento no logró disolverte.  Sería irónico ceder después de tanto, sería triste. Naciste inmune a las levaduras que la vida vierte sobre los jugos humanos. No te avinagres,  que del talante amargo no hay vuelta atrás. Observa un poco al mundo que nos rodea. ¿Ves? Sí, exactamente.
Tapemos oídos, hagámonos las locas. Leamos, oigamos música, bailemos. Salgamos al jardín, cortemos las rosas que se abrieron ayer. Respiremos con los ojos cerrados. Nada pasa -repitamos- nada pasó.
            

 

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