Escribir para niños y jóvenes no es tarea ligera, señores. Es volver a los zapatos de trabita con calcetas vaporosas. Es usar palabras de patojada, es romper los muros que el tiempo levantó entre la infancia y este dislocado y tan adulto ahora. Es volver a soñar. Crear Literatura para quienes llegaron al mundo en … Sigue leyendo Infantil y juvenil
Trozos magníficos
A mi viejo se lo llevó el mar cuando era demasiado joven. Pero bueno, eso ya lo saben quienes han leído mis arrebatos de rebeldía, quienes me han escuchado durante todos los años que lo he llorado, quienes conocen cada detalle de ese día negro porque tendieron un puente amoroso de tiempo y oídos cuando … Sigue leyendo Trozos magníficos
Pequeños trabajadores
Cada esquina de esta ciudad cuenta una historia de niños y trabajo. A ti niña de larga trenza que vendes bananitos, te veo en la diagonal 6 con pencas amarillas que ocultan tus manos pequeñas. Diez quetzales seño y ojalá la luz no cambie para que el don de atrás no le pite. Y en … Sigue leyendo Pequeños trabajadores
Tal vez en Comala
Y yo también iré a Comala porque me dijeron que tal vez ahí sí vive mi padre. Y es que en Comala los muertos parecen vivos, y yo ando con el recuerdo de mi muerto guardado en la bolsa. Lo llevo a todos lados por si algún trozo suyo vuelve a la vida aunque sea … Sigue leyendo Tal vez en Comala
Turbaciones y arrebatos (dejar rastro)
"Strong emotion" dijo Virginia Woolf "must leave its trace." El rastro de lo sentido se hace perpetuo al escribirlo. La emoción se vuelve carne de palabras. Su cuerpo, una escultura de curvos párrafos. Plagas de archivos … Sigue leyendo Turbaciones y arrebatos (dejar rastro)
Bailaban tango
Bailaban tango mis abuelos. Tango de verdad, de acordeones y Gardel, tango de Guardia Vieja. Sus piernas, en extraño unísono, dibujaban enigmas. Aquello era puro arte. En sublime enredo se deslizaban por su pista improvisada. Entorchados, sus cuerpos parecían un monograma, una abreviatura de abrazos. Ella cerraba los ojos, casi con dolor. Pegaban los rostros mejilla … Sigue leyendo Bailaban tango
Seda voluptuosa
Para esta lluvia, aquel libro de poemas. En este espacio sin gente, palabras precisas adornan la tarde de agua. Las ventanas son abrigadas por sedas voluptuosas y transparentes y húmedas. Capas de cristal en movimiento nublan mi visión del volcán, del jardín, de lo que vendrá.Para esta lluvia, esta tarde, este espacio y estas ventanas, Julie London crying a river, flying to the moon... in the … Sigue leyendo Seda voluptuosa
Cenizas en el libro duende
Recurro al libro duende, de nuevo me asedian las dark hours. Y hurgo sus páginas en busca del amor y de la antorcha, los sobrevivientes de su Revolución. A lo mejor no me ven-soy tan invisible en medio de la darkness- o no me reconocen -mi rostro desfigurado por the ugly hour. Peor aun, quizás ella, … Sigue leyendo Cenizas en el libro duende
El aire que ocuparía
Me dijeron que poco a poco olvidaría lo que sucedió esa tarde. Que ese sinsentido, convertido bruscamente en noche, se disiparía a paso de tiempo. Dijeron que los detalles se nublarían. Como si los años, ilusamente, fueran borradores de goma y la tragedia apenas un dibujo hecho a lápiz. Lo repitieron cien veces cuando me partía … Sigue leyendo El aire que ocuparía
Los cuadernos de antes
Desconozco a quien escribió los cuadernos de antes. Es la misma letra resbalada que mi mano izquierda traza, ruedas y picos unidos por lazos con leves interrupciones. Encuentro las mismas sombras de tinta que voy estampando al acariciar las palabras anteriores, como pequeñas alas de gorrión. Pero hay algo en la voz, algo en la cándida … Sigue leyendo Los cuadernos de antes




