No cerrés los ojos

No escuchés Mariage de amour 
así, hermoso
naciendo libre en el vientre madero
de un piano
mientras dos manos bailarinas lo acarician
hasta hacerlo llorar.
 
Si la noche es oscura y gigante y cruelmente bella
gracias a la luna
no
no caigás en la trampa musical de Mariage de amour.
 
No la escuchés si te sentís inmensa
irremediable
tristemente solitaria
toda tú un acorde a destiempo.
 
No, no oigás un solo compás
si la bruma de la soledad sacude tu interior
desesperada
en busca de una ventana dentro de tu pecho
para huir rumbo a otras densidades.
 
No te enredés en sus hilos de escalas
ni en sus lingotes blancos y negros
si el libro que descansa en tu regazo
y bebés con la mirada húmeda
te habla de ese asunto extraño
al que llaman amor.
 
Y si su belleza te arrastra
y si su trino melancólico se vuelve parte de tu cuerpo
y si no es posible evitarla
escuchala
consciente de los estragos
sentimentales
que viajan en su pentagrama
como proyectiles en cámara lenta
para anidar en el lado oculto de tu corazón.
   
Si no hay remedio, escuchala
pero por favor
no importa cuánto te lo pida el sentimiento
o la oscuridad
o la memoria
por favor
si esta noche de belleza cruel
necesitás que Mariage de amour invada tus confines
no
no    cerrés     los     ojos.

2 comentarios sobre “No cerrés los ojos

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