A TI, QUE TANTO NECESITAS

Veo tus ojos tristes, escucho lo que estás sintiendo. Para evaporar ese dolor tuyo desearía ser algo más que una simple mujer. Si tan solo pudiera…

Sería un sol para calentar el frío que te ha azotado, para iluminar la oscuridad que te agobia, para darte el gozo de un amanecer nuevo.
Sería una esponja suave que con cariño absorbe tu llanto triste. Enjugaría cada lágrima despacito, con una caricia. Con roces de miel te diría que todo va estar bien, que el amor te rodea y el amor salva.
Sería un canasto de eternas profundidades, para que deposites en mí todo el peso de tu pena. Lo escondería en un abismo profundo y lejano, y a paso de tiempo moriría bajo el yugo del olvido.

Quisiera ser el diccionario más poderoso de la historia. Usaría mi voz para ofrecerte palabras mágicas, expresiones con el poder de tranquilizar a tu ánimo abatido y evaporar tu angustia gris.

Pero solo soy humana, una amiga que te quiere. Te ofrezco mis manos para estrechar las tuyas. Te doy mi sonrisa. Te amarro en un abrazo largo que dure lo que tu necesidad de sostén pida, que te dé calor hasta que dejes de temblar. Te doy palabras de solidaridad, el silencio de mi discreción. Toda la atención de mis oídos, mi clara mirada. Te ofrezco mi tiempo, mi mejor intención.


Sé que no resuelvo tu tristeza, ni desintegro tus penas. Pero puedo acompañarte y ocupar los espacios abiertos por tu tremenda soledad.


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