JACINTA

Me hace falta esa forma resbalada con la que conciliaba el sueño cuando era niñita. Hubo una época en la que lo último que veía en la tele era Jacinta Pichimagüida. Luego me iba a la cama. Si soñaba era en cantadito argentino, sueños de niña. No contaminaba mi almohada con pendientes irresueltos ni penas.


Descansaba mucho, dormía delicioso. Despertaba feliz. Lástima que ya no dan mi serie infantil argentina. Qué pena que los asuntos complicados de la vida también se contagiaron de globalización.

 

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