Rarezas y guitarras

Encontré una rosa lila, una rareza su color. Pequeña, apenas abierta, casi un botón. Estaba sola entre hojas y espinas, sin hermanas. Ahora adorna mi estudio. Sobre la mesa de trabajo, descansa en agua fresca junto a los poetas. Es curioso, un rato antes había dicho que ya traigo algo de vieja adentro, porque me ha dado por ver árboles, enredos y flores, porque me asombran cada vez más, y me confortan. Quien iba decir: esta noche nos acompañamos la rosa lila y yo, y la guitarra de Filio.

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