GIMNASIA PARA LAS EMOCIONES

Nobody else could ever know, the part of me that can’t let go…

Vas en el carro. Tu mente es víctima de un enjambre de mil pendientes por hacer, de asuntos por decidir. Son un escándalo. Hacen tanta bulla que aturden a otras ideas más relajadas.

De repente sucede un milagro: empieza a sonar cierta canción en el radio ¡Es tan bonita! Llega vestida de recuerdos. Tiemblas y corrientes de emociones recorren tu sistema. Sonríes. Su tonada es tan poderosa que el enjambre de pendientes hace silencio. Como en película cuentera, viajas a algún pasado, a un lugar de entonces. Sientes la compañía de viejos cariños. Memorias intensas, imágenes amadas.

La canción y las sensaciones son el regalo del día. Cuando termina, regresas al hoy y al aquí, el ruido vuelve a la mente, pero sientes alegría. Eso es honrar al buen recuerdo y hacer gimnasia con las emociones. Un regalo simple pero grande. Cae del cielo y lo cobijas a brazos abiertos.

The finest years I ever knew…


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