SEÑORA GRANDE Y GENEROSA

Es una dama generosa. Todas las mañanas recibe con brazos abiertos los afluentes de vida que envían sus hermanos menores. Mixco, Villa Nueva, Santa Catarina Pinula o Fraijanes, todos mandan a sus hijos para trabajar y formarse en la señora ciudad de Guatemala.

Yo la veo desde la colina que un día sí y otro también recorro camino abajo hacia la vida y el trabajo cotidiano. Mucho sobre sus carencias y defectos leo sin tregua en los diarios. Sin negar que existen tales y tristes asuntos, hoy prefiero rendirle homenaje. Decirle que a pesar del paso del tiempo, las catástrofes naturales y las que le hemos provocado, sigue guapa y conserva el toque de clase que me hace amarla tanto.

Es bella nuestra ciudad. Un valle custodiado de colosas vestidas de verde tomadas de la mano. Montañas que resguardan sus días y noches. Sin descanso da cobijo y oportunidades de construir país y familia a sus guatemaltecos. Con el alba despierta el frenesí de sus habitantes.  Como si fuéramos sangre, llenamos sus arterias del ritmo vital que lleva y trae desde comerciantes de a pie, hasta servidores públicos. Estudiantes, artesanos y emprendedores, todos la formamos, la energizamos y somos el pulso cotidiano que la hace evolucionar.


Guatemala es una ciudad de contrastes y convergencia. En una esquina-como en tantas- cada mañana se montan desayunadores de leyenda. Son pintorescos rincones de canastos bullendo de gente. Personas afanosas quienes antes de tomar el bus rumbo al trabajo, beben atol de elote urbano vertido, cual listón amarillo, de una tinaja ancestral vestida con perraje típico. Platican, esperan y se acompañan con chuchitos o pan de manteca.  A pocos metros, una vitrina exhibe extravagantes maniquíes con también extravagantes vestidos llegados de otro continente y otras realidades. Pero tanto en la esquina del atol como en la boutique de nombre europeo y precios aún más europeos, laboran personas con mucho en común. Somos todos ciudadanos de trabajo que mantenemos el corazón urbano de esta nuestra magnifica ciudad latiendo.

Nació un 1 de enero de 1776. Vestida de plazas, iglesias y calles cuadriculadas, fue una niña que creció hacia todos lados, perdió su cuadrícula perfecta, pero nunca su encanto. Las calles que algún día fueron transitadas por testigos en carruajes, ahora se rebalsan con autos, ruido, camionetas y gente que las consideramos nuestras y definimos su carácter de gran señora.

 


Su color favorito es el verde. Sus avenidas son puentes entre urbanismo moderno y doscientos años de memorias de un país que nacería poco después que su ciudad trasladada. Arterias flanqueadas por árboles ancianos acompañados por arbustos: sus nietos pequeños. Sembrados todos con la intención de embellecer y purificar la atmósfera y el porvenir.  

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Resguardada en algún rincón de nuestro centro histórico, la ciudad de Guatemala alberga un alma vieja y sabia. Solo ella conoce cuántas personas y sueños ha visto nacer y morir en esta su leyenda metropolitana. Solo ella sabe cuánto ha llorado y reído a lo largo de sus tantas jornadas. 

2 comentarios sobre “SEÑORA GRANDE Y GENEROSA

  1. Excelente artículo sobre la parte más valiosa de nuestra ciudad: el elemento humano que con su trabajo diario, contribuye a mantener el encanto de la metrópoli más grande y poblada de Centroamérica, sin dejar de mencionar sus añosos edificios y su privilegiada vegetación. Me gustó mucho leerlo !!

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