POESÍA

La poesía y yo nos conocimos al final de mi niñez. A partir de ese feliz encuentro, me ha acompañado y arrullado siempre. Quienes hemos tenido la suerte de descubrir su embrujo, entendemos que las palabras tienen diferentes poderes, mágicos y sobrenaturales. Por supremacía, los poetas enamoran, y sutiles, enseñan a enamorar. Nos llevan por el camino del buen querer, y a veces, por los vericuetos de la nostalgia. Con los poemas nos enamoramos de la luna, del mar, de amaneceres amarillos y de algún ayer.


 Mi primer acercamiento a este género de idilio fue García Lorca y su Romancero Gitano, con sus versos musicales. Después, de la mano de mi adolescencia, llegó Bécquer con sus rimas de amor eterno, desesperado e imposible. Bastaba con ver mi cuaderno de matemáticas para darse cuenta de que, más que teoremas y ecuaciones, sus páginas hablaban de la métrica con la que bailan las palabras. Neruda llegó para quedarse. Sus sonetos me consuelan cuando alguna sombra me acecha.

En el momento preciso, llegó mi regalo mayor y mi visión poética se completó. Fue el día que conocí a Mario Benedetti y sus acordes cotidianos. Este bello uruguayo marcó un antes y un después. Y también, desde que ocurrió esa revelación magistral, duerme al lado mío, descansa sobre mi mesa de noche. Han pasado más de veinte años desde que ese prodigioso encuentro sucediera, y aún me sorprende con sus frases simples.

Podría enumerar otros tantos, que me han cautivado: Gioconda Belli y su desfachatada forma de seducir, Alfonsina Storni con su rebeldía permanente, Miguel Hernández y su historia triste. Y muchos otros, que han dejado frases, palabras y tanta huella. Y es que no existe remedio mejor, que un poco de poesía para aclarar un día gris y suavizar sus asperezas.

“¿Cómo decir este deseo de alma? 
Un deseo divino me devora;
 pretendo hablar, pero se rompe
 y llora esto que llevo adentro y no se calma.”
Alfonsina Storni








“Sé que voy a quererte sin preguntas,
sé que vas a quererme sin respuestas.”

Mario Benedetti


“Un  reposo claro
Y allí nuestros besos,
Lunares sonoros del eco,
Se abrirían muy lejos.
Y tu corazón caliente,

Nada más.”
Federico García Lorca


“Asomaba a sus ojos una lágrima 
y a mi labio una frase de perdón; 
habló el orgullo y se enjugó su llanto, 
y la frase en mis labios expiró. 

Yo voy por un camino; ella, por otro; 
pero, al pensar en nuestro mutuo amor, 
yo digo aún: —¿Por qué callé aquel día? 
Y ella dirá: —¿Por qué no lloré yo?”

Gustavo Adolfo Bécquer


“Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté, 
escríbeme a la tierra
que yo te escribiré”
Miguel Hernández










“Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.”
Pablo Neruda






“Amo a los poetas -bellos ángeles lanzallamas-  

que inventan nuevos mundos desde la palabra

y que dan a la risa y al vino su justa
y proverbial importancia.”
Gioconda Belli



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