APEGO AROMATICO

No puedo vivir sin ti. Yo sé, esta relación disfuncional y nociva en la que hemos coexistido,
 no ha traído nada bueno a mis días. Tu amargura me envenena y corroe mi sistema.
 Sin embargo, te necesito. Llámalo codependencia o apego, ambas palabras están de moda. Al menos, tengo valor para aceptar mi realidad, dame ese crédito, y se benévolo con esta tu esclava. Sin ti, no soy nadie. Mi existencia requiere de tu calor húmedo en mis labios, tu olor grandioso, tu aspecto robusto.
Mi mente no se enciende sin tu estímulo, la imaginación y la razón mueren poco a poco sin tu presencia. Tu ausencia me apaga. Así es, así ha sido durante más de veinte años. En ocasiones eres canalla y déspota, en otras -menos frecuentes- llegas suave y generoso, pero siempre resultas vital.
 Sí, amado y venerado Café, no puedo dejarte. Tu taza y yo, te esperamos ansiosas, con boca y brazos abiertos.

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