LA DISTANCIA QUE NOS SEPARA

Maggie O’Farrell

Libros del Asteroide

Trechos inevitables separan de distintas maneras, siembran vacío en el plano temporal, geográfico o mental. Existen también las distancias emocionales, misteriosas e irresolubles. Podemos estar lejos incluso de nosotros mismos. De quien fuimos antes de. O de quien seríamos si la vida hubiera sucedido en otra dirección.

Y existen vínculos de amplio fondo regidos por tensos alejamientos. Brechas se abren donde hubo cercanía feroz.

Maggie O’Farrell escribió una novela poblada de trayectos. Distancia y silencio marcan a los personajes. Cada uno posee un delirio íntimo y distinto. Jake y Stella son dos jóvenes que van por la vida con el interior roto, que llevan dentro agujeros y ausencias, que son acompañados por inevitables fantasmas. Buscan y huyen al mismo tiempo.

Como suele suceder en las historias de Maggie, “La distancia que nos separa” contiene atmósferas tan bien logradas que se convierten en un personaje más. Definen el ánimo del argumento y con contundencia definen también el ánimo del lector. Ofrecen melancolía, ternura, textura humana.

Desde Hong Kong hasta Escocia, la geografía es símbolo y destino al mismo tiempo. En esta obra los asuntos humanos lo son con hondura. El amor no es ajeno al dolor, el deseo gobierna los afanes, la identidad es una interrogante constante. La esperanza surge con afanosa intermitencia.

“Hay algo raro en el aire que las separa, algo cerrado y secreto, como el grito inaudible de un murciélago, algo leve, quebradizo…”

Deja un comentario