Apuntalada

Voy por la vida apuntalada por la solidez de algunos recuerdos, por algunas presencias imprescindibles. Como si fueran vigas de madera, me sostienen. Alrededor veo al cielo, su certeza no me abandona.






Conocí esta casa de muchos siglos. Encontré algo mío en su imagen. Huracanes, incendios e insensateces la han azotado. De pie permanece sostenida por las historias de sus cimientos, por los maderos fieles que no la abandonan. Somos mariposas de la misma colina, esta vieja construcción y yo. Conocemos el fino arte de la sobre vivencia…a veces.



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