¿Dónde en la foto?

No solo los saldos de fiambre asoman en el refrigerador, como flores acuáticas, ansiando algún apetito entusiasta.

Queda también un modo reflexivo en el entendimiento, quedan silencios viscosos. Un álbum de imágenes se mueve como carrusel en emociones que no se nombran fácilmente.

En la foto ¿dónde se hubieran colocado quienes ya no están?

Y luego pienso que no. No tomamos ninguna foto de todos juntos. Estábamos contentos, sin duda. Pero el rito se va haciendo distinto.

Una extraña dispersión flota en el recuerdo de ese día, otra suerte de fantasma. Pero no la nombramos por temor de que algo se quiebre.

En su día los muertos

Que ya no escriba a mi muerto aconsejan mis más queridos. Y a veces obedezco.

Entro en mansedumbre, no me agita la nostalgia, la herida guarda silencio.

Pero hoy se vale. En su día, no lamentamos la ausencia de los difuntos, celebramos la presencia de su recuerdo.

Memoria

Complicado cuando la memoria asume la disciplina como método de escarmiento.

Enciende el multimedia mental. Recuenta recuerdos sin cesar. Enumera detalles, recrea imágenes, reproduce voces y sonidos. También silencios.

Se pone terrible, adopta actitud militar, toda ella implacable.

Tenaz, la memoria insiste como si supiera algo vital que atañe al futuro. Ella, la guardiana del pasado.

Gozos feroces

Me bebo la noche del viernes leyendo sin prisa y sin pausa y con gozo feroz.

Leo durante horas.

Recuerdo aun aquella otra vida en que me la bebía bailando.

Con el tiempo aprendí que no son tan distintos, que ambos hábitos son búsqueda.

Son dos gozos feroces.

Atadas

Traigo muerta la tarde porque no puedo colocarla en otro lugar. Quisiera llevarla a una playa o a un jardín de lavanda. Quisiera llenarla de asombro.

Pero está atada a mi dormitorio, esta tarde de pajaritos, atada como yo a la mismísima cama. Culpable es el cuerpo, que se dejó abatir por la influencia de una influenza.

En estos tiempos de mortales virus cualquier resfriado es concebido por quienes te rodean —y acaso por quienes no tanto— como la lepra en tiempos de Benhur.

Vi morir la tarde en este lugar, hoy oscuro. No fui capaz de alzar mi ánimo para sacarla de paseo. No hubo magia ni novedad. Murió atada, tendida sobre nuestra soledad.

Fui solitario testigo de su deceso. No pude abrazar a nadie porque nadie se acerca siquiera a la puerta, mucho menos a mi corazón.

La vida entera

No se puede comprender a un hombre sin comprender su guerra. No se puede comprender a una mujer sin comprender su búsqueda.

Y al final, a la guerra y a la búsqueda las unen más rasgos de los que las separan.

La guerra de él gira en defensa de lo que lo define, de lo que ya posee. La búsqueda de ella es hacia un ideal, un camino en pos de lo que anhela y aun no le pertenece.

Cada quien da su propia explicación a lo suyo. En ambos casos se trata de la libertad.

La paradoja es que tardamos vidas enteras en darnos cuenta. A veces ni la vida alcanza para llegar a un muelle común.

Trechos

Los loquillos por la poesía solemos recorrer largos trechos de pura soledad. Y de trecho en trecho nos construimos la vida entera.

Así las cosas, los que por piel llevamos poemas, somos seres colocados a perpetuidad en planos solitarios.

A veces resulta ser una suerte de extravagante felicidad. Otras, una forma serena de asumir nuestra incapacidad de adaptación.

Subversión

Es tan subversivo el lenguaje amoroso de los que no son amorosos.

Pensarán que somos clarividentes, que sabemos encontrar sílabas en sus silencios. Que su terrorista forma de no mirar llega dulce.

¿Qué pensarán, pienso? ¿Que nosotros, los frágiles mortales que vamos soñando los Te Amo como quien sueña con la luna o con el agua, sobrevivimos en Ciudad Desamor?

Jamás notarán que sus palabras no pronunciadas son metralla, que fallecemos bajo el estallido de su granada sin mirada.

No saben de la ternura que nosotros conocemos como oxígeno.

Y no hay maldad en sus modos, claro que no. Son apenas modos desarraigados. Otra forma de ser.

Así explican ellos su acercamiento al amor, uno distinto y distante. Así perciben lo que nosotros vemos como subversión.

Así tejen ellos su versión.