SABOR A DICIEMBRE

Llega con cierto tipo de miedo tomado de la mano, aunque se trate de un acto cotidiano. Un ritual culinario practicado durante décadas, sobre todo en esta época, en estas circunstancias, suele llegar acompañado de fantasmas. Por sencillo que sea, es capaz de colocar sobre la mesa de la cocina pedazos de pasado, trozos de … Sigue leyendo SABOR A DICIEMBRE

Carta al Club

Amigas, las extraño mucho. Veo los libros en mi caótica cueva y siento una nube que me sube de la panza a la boca, como un antojo de llanto. Extraño nuestro espacio en Sophos, a Liz a Esperancita a Mynor. Extraño el trío de hummus, el fresquito de maracuyá con cardamomo. Muero por comer pie … Sigue leyendo Carta al Club

Un rey

El fantasma de Tata, mi abuelo materno, se sienta hoy a mi lado. Muy vivo, dicta secretos y recuerdos. En este silencioso domingo escribo sobre el rito de comer en familia. Y de aquellos oros, Tata fue el rey.

DESCALZAS

Sentadas en la alfombra descalzas mi amiga hermana y yo desciframos canciones quince años tal vez dieciséis. Imagen fundamental sostén de la alegría un amuleto en la memoria. Los 80’s, de viejo siglo sus días inolvidables. No había tregua para el toca cintas. Stop, rewind, forward para adelante y para atrás, el cassette hasta sacar … Sigue leyendo DESCALZAS

Con pasión sostenida

Recuerdo el último con lucidez inusual. Ciertos eventos permanecen dentro de la psique en una región siempre cercana, a pesar de su posición distante en la línea de mi tiempo. Lo fumé con premeditada parsimonia. Mantuve los ojos cerrados casi todo el rato, como si observara párpado adentro lo que dejaba ir. Aquello que perdía … Sigue leyendo Con pasión sostenida

Qué dolor, qué dolor, qué pena

Durante los primeros encuentros que tuve con la poesía, en el fantástico planeta de mi infancia, conocí una ronda que confundí con poema. Estaba en un libro muy viejo empastado con cuero rojo, “El libro de oro de los niños” se llamaba. Tenía ilustraciones clásicas, bastante texto y un olor a generación de antes. Ni … Sigue leyendo Qué dolor, qué dolor, qué pena

Jamás volví

No volví a pedir cuentas a ese océano que, acaso sin saberlo detuvo tu corazón.