Habla de nuevo esta nostalgia gris, despierta y rompe la muralla que hube de construir para resguardar piel y ser.
Habla de lo que fuimos, de aquel lugar de sal y mar y cielo cálido, habla de los niños, de las canciones y las palabras.
Cuenta entre lágrimas mías, robadas, historias que tejieron nuestros pasados, las suelta al aire, como si leyera en voz alta.
Habla de cuánto nos amábamos, recuerda cómo, recuerda todos nuestros rincones. Regresa a cada uno de ellos.
Enumera, la nostalgia gris, con la tiranía de su yugo, la letanía de nuestras incontables pérdidas.