La importancia de nombrar las cosas, de ponerles rostro, de asignar a cada una su lugar, de hacerlo con palabras.
A las emociones, a los anhelos, a los afectos, a los arrebatos.
Nombrar.
Los acontecimientos, las metas, las obsesiones. Las pérdidas.
La diferencia de colocar a cada asunto un nombre.
A los dolores. A las nostalgias. A los encuentros.
La diferencia de palpar sus cuerpos, de asimilarlos en la propia historia.
Nombrar, nombrarlos. Para no sucumbir, para salir del laberinto. Para comprender.
Lo importante de llamar por su nombre a las cosas es esencial porque de esa forma podemos asimilar mejor nuestra existencia.
Un placer disfrutar de tus letras. 🤗
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