Manuel Alejandro

Lo conocí en un programa de televisión. Era una especie de documental que versaba sobre la carrera artística del cantante Emanuel. Corrían los tempranos años 80 y el cantante batía récord con cierto álbum que no tuvo una sola canción desperdicio. Era una maravilla, un derroche de melódico romanticismo, pura poesía, mucha de ella elegante corta venas. La niña casi adolescente que fui esa tarde ya era una melómana consumada. Conocedora de intérpretes y géneros y cantantes, no perdía oportunidad de escuchar lo nuevo, de ver cada video clip y cada comentario que televisaban.

El descubrimiento de aquel programa se llama Manuel Alejandro. Fue presentado como el compositor de todas las canciones del famoso disco. Fue generosamente entrevistado, una revelación que lamento no recordar a detalle. Ese día lejano subí un escaño más en mi apreciación del mundo de la música, di forma a un aspecto más sobre el cual ansiaba aprender.

Además de conocer con voz y rostro al otro artista detrás de las canciones que amaba, que hasta el día de hoy amo, construí un pequeño silencioso altar en donde venerar al maestro detrás de la celebridad. Hasta ese día, los compositores eran un misterio, una suerte de geniales fantasmas que no ocupaban mucho espacio y no hacían ruido. Hasta ese día, no tenía plena consciencia de la importancia capital de su talento. Aún no lo celebraba.

La música es uno de los registros con los que documentamos la historia colectiva y personal. La tribu de mujeres a la que pertenezco cuenta con la música para crear memoria. Nuestra naturaleza está definida por el amor que le profesamos, por necesitarla, celebrarla y vivirla a plenitud.

Emanuel, gracias a las exquisitas composiciones de Manuel Alejandro lanzó este LP cuyo éxito no tiene precedentes: “Íntimamente”. También lanzó el álbum “Emanuel”. Las canciones de este también fueron composiciones de Manuel Alejandro.

Raphael, Rocío Jurado, José José, Julio Iglesias, Isabel Pantoja, Plácido Domingo y muchos otros tuvieron el privilegio de interpretar sus piezas, tan maestras, tan llenas de sentimiento.

Ayer vi un breve video. Ahora ya no es la televisión el lugar de encuentro. Lo vi en las redes. Alejandro Sanz y Rosalía visitaron a Manuel Alejandro en la residencia en donde vive. Fue una publicación pequeña, cargada de emoción. El compositor tiene hoy noventa y un años, padece de glaucoma, los años se le notan rotundamente.

Sin duda, el maestro Manuel Alejandro sabe que marcó más de dos décadas con su producción musical, que con la voz de otros llegó a nuestro imaginario, a nuestro mundo, colaboró en la construcción del lado romántico de nuestro entendimiento del amor. Fuimos millones de hispanohablantes los que sucumbimos al encanto arrollador, dulce amargo de sus letras.

Ver el video, reconocer en el anciano al grande de la balada romántica fue un regalo. Recordarlo y saberlo vivo fue cantar “Durmiendo vivir durmiendo”, “Vamos amarnos despacio”, “Amar y querer” , “Se nos murió el amor”, “Yo soy aquel”… fue escuchar tantas canciones inmortales.

Manuel Alejandro colocó en la atmósfera sonora del siglo XX símbolos que hasta hoy perduran, su creación fue numerosa, variada, poesía y gracia inolvidables.

Ya estoy haciendo el playlist. No sé cómo no se me ocurrió antes.

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