Extraña Navidad

Entra Navidad. Estoica, con fantasmas tomados de la mano. Mi muerto más llorado encabeza el cortejo. Trae de nuevo la muñeca bajo el brazo, empacada con primor y cuarenta años de ausencia en un moño de listón. Lo acompañan los otros, los que partieron en buen tiempo después del cansancio, siempre dulces, con los años dibujados en la ancianidad de su piel.

Llegan también los fantasmas de tiempo en un carrusel de imágenes sepia. Espejos de juventud, amores desatados, besos fuego evaporados en nubes de años. Miradas. Canciones imposibles de olvidar. Despedidas. Reencuentros.

Cuerpos infantiles derramando alegría, voces de niños que ya no lo son disipando la tristeza de las ausencias con su fantasía y la inocencia de su fragancia. Niños que sin saberlo apuntalan la celebración con fuegos artificiales para que la nostalgia no rompa la magia.

Surgen, en esta extraña Navidad, las mujeres tantas que fui, las que, en sueños, a veces, aún soy.  La pequeña con el mundo perfecto antes de la muerte, la niña triste que nunca se resignó a saberlo muerto. La adolescente que soñaba, que lloraba y fraguaba vidas paralelas con la complicidad de los libros. La fatalmente enamorada. La madre joven, inmensamente feliz.

Cada uno de los fantasmas con todas sus historias abarrotan el espacio de la víspera y no, no permiten que los villancicos enciendan estrellas.   

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s