Tal vez la cama

Quizás volver a una cama pequeña sea la respuesta. 
Encontrar  formas de desandar los años 
de salir de la cama ancha que colocó continentes 
en medio de los cuerpos. 

Sí.

Quizás un lecho pequeño encienda de nuevo la llama
uno diminuto, como el que compartían cuando se iniciaron en el amor. 

Tal vez recuerden. 

Tal vez ardan de nuevo en aquella fogata en la que fueron tan felices. 
Tal vez la sientan. 
Tal vez les sorprenda el milagro del placer. 
Tal vez el calor. 
Tal vez  el gozo joven de los pies encontrándose sin buscarse. 

Puede ser, sí.

Una cama pequeña para recuperar la gran fogata. 
No, quizás no se ha perdido todo.

Sí, amiga.

Tal vez la cama, tal vez probás...



Le llaman poesía

Se succiona, se besa
se devora

o se bebe a sorbitos.

Se llora, se raya
se margina.

Recorre tu mundo
lo rompe y te rompe
transfigura el paisaje.

Llega
permanece.

Ocupa el abstracto
donde arden los fuegos
la región íntima
donde convergen sustancia
y razón.

Poesía.

#díamundialdelapoesía

No me mires

No te quedes viéndome así
no deslices tus ojos hielo sobre mi cara
desde esa torre tuya
desafiante
y misericordioso a la vez.
 
Mi rostro es un minúsculo islote
una posdata breve
el párrafo de un prólogo pequeño
apenas un principio
o acaso el final.
 
Ahí no encontrarás el manantial de mi verdad
no son, mis facciones de muchas razas
la jungla donde florecen mis raíces.
 
Son solo dos cejas arañadas por el tiempo
una nariz fracturada por danzas de otra vida
huesos rotos, atornillados
huesos ingenuos que aún sostienen mi faz.
 
Este rostro de mujer
es un simple contador del tiempo
pecas nuevas con cada luna
rayas de años que trazan
con sinuosa geometría
abstractos verticales y horizontales
al azar.
 
No lances las piedras de tu tiempo
sobre mi cara
atropellada por avalanchas de desconcierto
violentada por escrutinios
como el tuyo.
 
Este rostro que desarmas con tu juicio
es tan solo una imagen que la vida erosiona.
 
 Pon atención a lo que llevo dentro
es tan fácil, habita cada cueva
de mi imperfección.
 
Aflora en la piel de mis palabras
en el quehacer de mis manos
en los fantasmas
dueños de mis lágrimas
en la campana de mi risa
sobre el mármol de mi cautela
en el tuétano de mi miedo.
 
Explora el hilván de ideas que
sin conocer tregua
se balancea en mis lianas
fluorescentes.
 
Conoce la estrella que guía mi actuar
las verdades que flotan en pozas de llanto
en besos llamarada, en las frases francas
que cuentan mi historia.
 
Siente las ternuras que resguardo
celosa, con el afán de quien conoce
glorias escasas.
 
Nada está escrito sobre mi cara
entra en la selva que guardo adentro
sumérgete en las razones
y desazones y desiertos
que me empujan a escribir
a ser y hacer
a observar
o a cerrar los ojos.
 
Resbala por el tobogán esmeralda
que une mi cerebro de laberintos
con mi corazón  arco iris
siente su compás.
 
 No, no perfores mi semblante
no deslices, desde el pedestal
de tus argumentos
miradas sentencia sobre estos labios
ahí no estoy yo, realmente yo.
 
Mirar mi rostro de esa manera
colocar tus manos de otro mundo
sobre mi mejilla, como si te perteneciera
jamás te mostrará la ruta que conduce
al sagrario de mi cuerpo.
 
Si recorres la simpleza de mis superficies
así, a medias
si no sientes el río de mi canción
la corriente de sus aguas
sus arenas movedizas
 
perderás cada segundo
 
             de tu valioso tiempo.

Sería agua, o sería viento

Ansío, a veces

dejar la condición humana

escapar del cuerpo

cambiar de historia.

Abandonar

la redondez

de mis caderas,

alejarme del cabello largo.

Saltar de los tacones

despedirme de las prendas

que amordazan

y disminuyen.

Hacer perdidizos los labiales

las gafas

todas las medicinas.

Perder hasta el perfume.

Emerger por los poros

triunfante

 como si fuera ligero  vaporcito

como rocío.

 

Olvidar que la nuestra

es una existencia

de complicación

un laberinto de contradicciones.

Dejar atrás los sinsentidos que nosotros mismos tejemos.

 Si fuera corriente marina

¿Qué sentiría ?

Recorrería el mundo en el vaivén de las mareas.

Te recorrería a ti.

Si fuera viento que acaricia

sin dejarse ver

¿A qué confines viajaría?

conocería

como nunca

la magia de la tierra.

Te conocería

como nadie

a ti.

En los días de peso

de feroces silencios

ser brisa y ser aire.

Imaginar que así sucede después de morir.

Adivinar cómo se abre el espíritu, cuánto se libera

y se funde en uno

con la naturaleza

como amantes

Observar cómo flota

en las inmensidades

con gozo interminable

sin tribulación alguna.

Ansío, a veces

ser cómplice del agua

hermana del aire.

Húmeda.

Cálida.

 

Expandir y transformar hasta el infinito

la experiencia vital.

 

Ser gota.

Ser molécula.

Aunque lo fuera

en la brevedad de un sueño.

Poseer libertad pura

para ser

y para estar.

Regresar nueva

a mi estado natural

de mujer que tanto siente.

Purificada

para amar más

para dar mejor.

Iluminada para crear.

O quizás

no regresar jamás.