Leías tanto, padrede ti heredé el vicio.Fue en tus lecturasde juventuddonde me encontraste.Agonizaba dentro de un párrafo la dueña de mi nombreen la vorágine petenera.Y tú, prendadocon fantasías amorosasque solo encienden a los dieciséisrescataste a la Nicté lacandonaen alguna página de Guayacán.Rodriguez Macal, tu cómplicedesde entonces.La acunaste con esmero, como si no fuera ficción de … Sigue leyendo Un nombre