Tata, Pepito y Fede

Estar rodeados de personas queridas y mayores, dispuestas a compartir sus historias con nosotros es un privilegio. De jóvenes, no siempre lo aquilatamos.Cuando mi abuelo materno murió yo tenía 16 años. Como a cualquier niña, la adolescencia le ocupó las neuronas en asuntos de la edad. Pensaba en pasar tiempo con las amigas, porque el … Sigue leyendo Tata, Pepito y Fede