Baile y escritura

Bailamos como escribimos, con el interior encendido, con la piel incandescente, con canciones en la mirada. A veces, con la humedad de algún llanto inoportuno. Después de todo, no son tan distintos, bailar y escribir. Ambos son voces del cuerpo, formas de hablar. Ambos, búsquedas permanentes, una construcción existencial. Los dos registros cuentan historias.

Flamenco para atizar el fuego

De acuerdo. Hay  en esta locura por el flamenco, en este ejercicio a destiempo, una pincelada de absurdo. Pero es más denso el brochazo que pinta el gozo de bailarlo.  Aquella facilidad adolescente para memorizar pasos, la coquetería que brotaba de un cuerpo recién evolucionado,  mi joven y despreocupada energía, son todas hoy piezas de … Sigue leyendo Flamenco para atizar el fuego

En tu día

En tu día, flamenco mío, agradezco lo que me has regalado. La emoción de niña pequeña en mi primera experiencia de tacones y clavel. El inolvidable Porompompero que puso palmas a mis siete años  y para siempre quedaron como reliquias del único día que mi padre me vio en un escenario.   La disciplina que sembraste en medio de mi torbellino adolescente, tu sonido … Sigue leyendo En tu día