Durante los primeros encuentros que tuve con la poesía, en el fantástico planeta de mi infancia, conocí una ronda que confundí con poema. Estaba en un libro muy viejo empastado con cuero rojo, “El libro de oro de los niños” se llamaba. Tenía ilustraciones clásicas, bastante texto y un olor a generación de antes. Ni … Sigue leyendo Qué dolor, qué dolor, qué pena
