En medio de un silencio que congeló hasta el entusiasmo que traía guardado, empecé a armarlo. El árbol de Navidad, grande y solitario como mi rato. Hace años que es así, que no hay niños que ayuden, o acompañen o desordenen. Y es que ya no hay niños. Ni nadie.Pero me gusta hacerlo. Y me … Sigue leyendo Y sentirán eso
