Escribir es un acto de resistencia, una forma de interpretar el mundo, un puente para acercar personas o ideas o deseos. Publicar implica saltar al vacío, cada texto suelto al mundo representa un rito de valentía.
He leído y escrito desde que tengo memoria. La lectora llama al orden a la que escribe. Le empuja el hombro, le susurra al oído, la agita toda para que se afane en el oficio solitario de escribir. No acepta negativas.
Ambos rostros de la misma mujer tienen mucho qué decir, tanto por contar.
Su amor por las palabras es innegociable.