Sin punto final

Nunca sabré si heredé tus dolores o temores o tus más salvajes anhelos. Nos faltó coincidir en la fase adulta donde padre e hija desmadejan lo íntimo. Nos hizo falta tiempo, tanto, que veo en otra dirección para no imaginar relojes ni almanaques.

Sé que heredé tu pasión desaforada por los libros, la locura por la música, tus ganas de bailar, lo zurdo y sus inconvenientes.

Conozco tan poco de tu esencia. ¿Qué te inquietaba, padre? ¿Qué te conmovía? Me cuentan que eras el encargado oficial de poner el árbol de Navidad de tu madre. Te recuerdo adornando el nuestro. Navidad jamás volvió a ser la misma. Ignoro si eras tan sentimental como lo soy yo. Ignoro tanto.

Quedan dudas perpetuas, asuntos a los que nunca podré poner punto final porque no conoceré respuesta alguna.

A mi madre padre

Rindo homenaje a la madre, después de todo también ha sido padre. La celebro con amor y gratitud. Hizo lo suyo y se encargó de lo de él porque la vida de mi padre fue un soplo tan breve que dejó sus manos llenas de pendientes.

Mi mamá se hizo cargo de que jamás nos faltara nada, construyó un lugar seguro, tejió el sentido de pertenencia que define nuestra identidad de tribu.

Gracias a su tenacidad somos una manada femenina que aprendió de supervivencia. Reinventó para sus hijas una vida completa. No sé donde guardaba el dolor o el temor, quizás bajo el orden y la disciplina que rigieron sus afanes desde el primer día después de la muerte. Quizás los soltaba de noche cuando las niñas dormíamos.

Celebrar con ella es un gozo, sentir que disfruta cuando compartimos es el regalo que ella devuelve. No te vayas todavía, me dice y no, no sabe cómo me baila el amor al escucharla.

¡Feliz día del Padre, Madre mía!

Cuestionar

Aprender las reglas a lo profundo, hasta los cimientos ¿Cómo no? Conocer cada uno de sus resquicios, reconocer sus trampas.

Aprenderlas para romperlas con gracia, para saber cuándo, cómo, dónde. Por supuesto.

Transgredirlas en la cocina, en la narrativa, en el arte, en lo cotidiano, en lo existencial. Cuestionar. ¿Por qué? ¿Para qué?

Desarmarlas y transformarlas hasta que, como nuevos destellos , asomen por las ventanas de la experiencia sorprendentes novedades.

La gran libertad

Los temas escogen al autor, lo persiguen, lo poseen. Se acomodan en el alma de la inspiración y la robustecen.

El escritor es instrumento vital de una intención superior.

Esta pieza pequeña de conocimiento es el umbral de la gran libertad.