En la punta de la lengua

No todos encuentran palabras precisas para nombrar al afecto.

A algunos ni se les ocurre buscarlas mucho menos decirlas. A otros se les dificulta, no les gusta mostrar la mejor de las vulnerabilidades humanas.

Por fortuna, existen algunos magos que en la punta de la lengua llevan puro amor.

Casos raros pero reales.

Si te amo, si te quiero, te lo digo. Lo repito, lo susurro en tu oído, lo digo llorando, lo digo riendo, vuelvo a decírtelo.

Remato un beso con un te amo. Remato un te amo con otro te amo. Te abrazo y antes de soltarte repito que te amo. Uso los brazos y uso palabras.

Un te amo pronuncio de nuevo. Suave y lentamente.