El pozo

Pocos perciben lo que sucede cuando nos cobija 
el universo oscuro del  pozo

El descenso
ni siquiera lo ven llegar 
no pueden.

No entienden qué es ese sitio 
ni quiénes somos
en esa nuestra versión 
la más vulnerable. 

No conciben cómo aprendimos a no sentir miedo
cuando el pozo abre sus fauces
ni cómo descubrimos que para salvarnos
en medio de tinieblas
nuestras otras manos 
las de humo
palpan paredes hasta encontrar 
las frazadas de un cobijo contradictorio. 

No notan que
para salir de ahí
primero debemos llegar al fondo.

Y eso es lo complicado.