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En tu día, libro mío

Libro que has estado presente desde que tengo memoria, con amor celebro tu día. Hoy, con honra solemne, rindo homenaje a tu grandeza. Tanto me has dado, eres compañero indispensable en la cadencia de todos mis días.

Contigo he viajado a tiempos y lugares y corazones remotos. En tus historias he conocido la fragilidad y la grandeza humana. Has hecho de mi mente un andamio gigantesco en donde almaceno imágenes y frases, momentos y palabras memorables, verdades y fantasías.

Despertaste en mí apetitos de conocimiento milenario, de personajes que llegan para quedarse, de la magia que subyace en el milagro del lenguaje.  Con presteza tallas sin cesar mi inagotable imaginación. Me has enseñado historia universal y contigo he descubierto mi propia historia.

En tus extremidades de papel aprendí a ser un personaje más de clásicos y de modernos, de novelas y de cuentos, de relatos inolvidables. 

Cobijada por tu intimidad descubrí cómo los poemas dan caravuelta a mi cuerpo y a mi espíritu. Tus páginas de prodigio, amado libro, han sido lechos en donde encuentro amores genuinos y arrebatados y fulminantes, una y otra vez.

Con tu alma de texto me has enseñado a cambiar de piel y sentir como sienten otros. Has hecho de mi una mujer curiosa,  agradecida, buscadora de historias. De tu mano recorro la ruta indispensable de la empatía y descubro los otros caminos.  Expandes mi mente, mi consciencia, mis ganas de vivir y de moverme por todos los mundos que te habitan.

 

 cuando tu cuerpo de párrafo me habla de sangre y mordazas, de horrores innombrables, enciendes mis fuegos y ensanchas el horizonte en muchas direcciones.  Contigo, amigo de papel y tinta, he aprendido a llorar ante los otros dolores.

 

Soy quien soy porque vives y duermes conmigo. Por eso y por tanto te celebro. Y brindo por ti, por el asombro perenne que me regalas y te canto lo que quieras.