Tu hermosa mente

Perdona el atrevimiento pero no puedo retirar mi atención de la belleza de tu mente. Sin tú sospecharlo, se impone como sol en mitad de un verano. Asoma cascabeleando por la ventana de tus palabras, por los faroles de tu mirada. Su  encanto hipnótico cautiva a la mía, siempre hambrienta. 
Pocos prodigios proveen la dicha contenida en una cascada de ideas luminosas. 
Han de saber, tú y tu perspicaz entendimiento, que es un raro suceso coincidir con tales inteligencias, casi un milagro.
Tú, tan brillante, entenderás que las curvas de tu pensamiento provocan, son una invitación a resbalar en ellos. 
Yo insaciable, sin remedio me deslizo. Y devoro el milagro.