Con falda de nubes

La luna me siguió por el camino que conduce de mi trabajo a casa. Esta noche nos observa de cerca, como si no quisiera subir muy alto. Trae un color mostaza claro, y una falda de nubes que se mueven. Acaso conoce esta luna mágica de tribulaciones y quebrantos y cansancio. Adivina también sueños y alegrías. Como sea, su llegada rasga el uniforme cuadriculado de la rutina. Un pequeño regalo para todos.

Háganse un favor amigos míos, dedíquenle a la señora iluminada unos minutos de contemplación en silencio. Luego se cuentan qué sintieron ante tal belleza.


¿Acaso no les voltea el alma?