MIGUEL HÉRNANDEZ

“¿Qué hice para que pusieran
   a mi vida tanta cárcel?”
    M.H.

Un día como hoy, 28 de marzo, en 1942 muere el poeta español Miguel Hernández. Falleció en una prisión franquista de Alicante. Apenas tenía 31 años.

Murió un poeta de poetas, su crimen fue escribir poemas. Y eso da mucha tristeza.


Me enamoré de sus frases sentidas, y gracias a Neruda, quien en sus memorias lo menciona, describe y honra, lo admiro aún más. Y así escribió el poeta chileno acerca de su amigo español, Miguel, poeta y pastor de cabras.


“Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía, sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera…” P.N.




“Canción Última” 
Joan Manuel Serrat canta a Miguel Hérnandez

REGALOS

Los regalos que más aprecio de la gente son gestos. También son lo único que realmente necesito y los agradezco con cada poro y a cada instante. Resultan ser simplezas grandes.

Una conversación pausada y armoniosa. Una ocurrencia que nos arranque carcajadas y nos recuerde que a veces cae bien mandar a la seriedad a dar un paseo. Una sonrisa sin condiciones en aquel momento peludo. O un intercambio de risas por el simple milagro de tenernos.

 Un abrazo tierno pero también sólido, largo y salvador. Un beso cálido y sincero. Un silencio inteligente cuando las palabras sobran. Una expresión compasiva cuando las palabras faltan. Dos brazos fuertes que me levanten cuando caigo derrotada.

La fortuna de su compañía. La certeza de que creen en mí. La convicción de que nos necesitamos.