RESURRECCIÓN MUSICAL

Felices sucesos musicales hemos reencontrado en los últimos meses.  Han surgido ediciones con gran calidad, de canciones que sonaron y enamoraron durante los últimos años del siglo XX. Alejandro Fernandez y Christina Aguilera  revivieron a Miguel Gallardo y su “Hoy tengo ganas de ti”, con tanta pasión que invita a tener ganas. Dan Masciarelli y Ashley le hicieron un cambio de imagen a “Úneme” de Juan Pablo Manzanero sin quitarle sus millones de poemas.


Y regresó Sergio Dalma. Este maestro de la voz de granizada -dulce y raspada- se lleva mis palmas. Nos recordó los 80´s y la Luna de Daniela Romo, esa que SI pedimos. Le puso el sello suyo que invita a esperar todos los inviernos. También retrocedió con talento a los 70´s y resucitó   a “Cuerpo sin alma” -triste canción, triste cuerpo- de Ricardo Cocciante, el “Corazón Gitano” de Nicola Di Bari y “De amor ya no se muere” de Gianni Bella. Pero no se quedó ahí. Acabo de escuchar a dueto con Chenoa “Te Amo”,  revivieron en español a la versión en inglés de Laura Brannigan y la italiana de Umberto Tozzi. El arreglo es una delicia.
Buenas canciones mejores recuerdos. Y Dalma simplemente espectacular.

“Dame tu vino ligero…”



DE MAESTRAS, HISTORIAS Y CANCIONES

Esto de caminar por la vida tomada de la mano de libros, poemas y música ha sido la mejor aventura. Una suma de momentos espléndidos en los que he conocido personajes y he compartido sus aconteceres. Ha habido momentos estelares, muchos como para enumerarlos todos, cada libro trajo su magia y dejó un pedazo de sus amores.  Cada canción un significado inolvidable.

En el año 86, mientras cursaba IV Bach tuve una maestra de inglés, apasionada por la literatura y por la gente. No creo que lo sepa pero me dejó, entre muchos, dos regalos en forma de lecciones.   El primero me lo dio en forma de proyecto. Debía yo leer un libro y hacer un book report muy completo. Le llevé un par de opciones de la biblioteca del colegio. Me recomendó el que más había llamado mi atención: “Proteus” de Morris West. Jamás olvidé su trama, y tampoco el estilo del autor. Ya me gustaba leer, pero este libro fue la llave a un género más maduro en el que aprendí a conocer otras realidades. Esta llave abrió una puerta que no se ha cerrado en casi 30 años. Jamás se cerrará. Las clases pasaron, el colegio es recuerdo –uno de los mejores- y volví a encontrar a Morris West en otras lecturas. Siempre que lo leo recuerdo mi proyecto de inglés.

El segundo regalo fue la canción “People” de Barbra Streisand. Nos llevó la letra y en la clase fuimos comentándola. Desde ese momento me gustó mucho. Ahora entiendo lo que mi maestra quiso transmitir. El paso de la vida solo ha reforzado el poder  y la sabiduría de su mensaje:

“People, people who need people, are the luckiest people in the world” 

Así que hoy le doy gracias, Sonia Bendfeldt, por mis regalos de tanto valor.



CON UN BESO POR FUSIL

Son clase aparte. Un grupo apto para todo tipo de estudio: psicológico, sociológico y hasta antropológico. Curioso universo son los adolescentes. Van por ahí librando batallas imaginarias.   Privacidad y libertad sin límite son sus causas. Tienen ánimo de conquistadores, van en pos del Reino de los  Permisos. Codiciado territorio dominado  -a veces-  por el clan de los papás. La testarudez y la necedad son su estrategia, les sobra energía para insistir, arma poderosa. Esa que nosotros los adultos hemos gastado en menesteres menos demandantes.


Respiro e invoco a las deidades de la paciencia y la sabiduría. Cosa complicada es malabarear con el ánimo indómito de nuestros jóvenes amados.  Y como no poseo habilidades bélicas, mejor acudo al campo de batalla con una canción como lema: “Con un beso por fusil”…

Merecen nuestros besos y abrazos aunque ellos estén atrincherados. Al fin y al cabo, alguna vez hace mucho, militamos en las mismas filas, y con sabio amor nos enseñaron a firmar la paz. O con coscorrones, pero encariñados.